vámonos para Sarabia
Vámonos para Sarabia,
ya se va llegando el tiempo;
nomás de pensar que vuelvo
traigo el corazón contento.

Desde mi casa en la loma
diviso todo el ejido,
sus huertas y sus barbechos, 
lugar por mí tan querido.

Me dicen que soy ranchero, 
que soy gente de la sierra,
será porque soy del campo, 
de la siembra y de la tierra.

Soy como el coyote viejo:
aferrado a sus modales,
aunque un tiempo estuve ausente
volví nomás por mis reales.

Si me dieran a escoger
dónde terminar mis días, 
sin duda escojo Sarabia, 
rancho de mis alegrías.

En la tienda la parranda,
las coleadas en el lienzo,
los bailes aquí en la cancha
y las fainas en el cerro.

La familia es lo que vale,
 los amigos de verdad,
por ellos siempre te pido, 
Virgen de la Soledad.

Soy, señores, de Sarabia, 
y es mi orgullo ser de aquí, 
al pasearme por mi rancho
parece que no me fui.


Andrés Briseño Hernández
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